
¿Por qué sigo escondiéndome, avergonzándome y brillando de vez en cuando, por complacer o no hacer daño a otros? Quizás porque aprendimos que brillar podia ser egoísta.Pero tu esencia NO se negocia.
"Surgen miedos y una vergüenza que me paralizan. Me veo, en ocasiones, atrapada en dinámicas de comparación, juicios y expectativas que me llevan a dudar de mi propio valor".
